Rejuvenecimiento vaginal con láser

Rejuvenecimiento vaginal con láser

Rejuvenecimiento vaginal con láser

La esperanza media de vida de la mujer es de 80 años. Una mujer puede alcanzar la menopausia a los 50 años, por lo que aún le quedan por vivir 30 años más y quiere disfrutarlos sin renunciar a sus actividades habituales y a su vida de pareja. En la actualidad, el láser trata tanto la estética como la función vulvar y vaginal. Problemas como la pérdida de elasticidad y sequedad vaginal o incontinencia urinaria de grado leve

A lo largo de la vida de la mujer entre los 30 y 60 años se producen cambios que afectan a la zona genital, como los partos vaginales y la reducción progresiva de estrógenos.

PARTO VAGINAL. El parto vaginal afecta a la estructura anatómica de la mujer. La cavidad vaginal puede verse alterada al perder su elasticidad y capacidad de tensión, así como quedar parcialmente dilatada tras el parto. Esta hiperlaxitud vaginal produce una reducción de la sensibilidad durante las relaciones sexuales.

DESCENSO DEL NIVEL DE ESTRÓGENOS. Los estrógenos juegan un papel importante en la estructura de los tejidos vaginales. Con el descenso de estrógenos en la menopausia las paredes vaginales adelgazan, provocando inflamación, sequedad e incluso mayor tasa de infecciones por el cambio de ph vaginal. Todo ello puede dificultar las relaciones de pareja.

INCONTINENCIA URINARIA POR ESFUERZO. Tanto el descenso de estrógenos como los partos múltiples o alteraciones hereditarias pueden ser la causa de las pérdidas leves de orina que se producen al realizar ejercicio físico, al reír o toser.

El láser de CO2 fraccionado produce un efecto térmico que estimula la producción de colágeno en las células y tejidos de la vagina. Este colágeno nuevo recupera la función vaginal de forma integral:

  • Reduce el diámetro de la vagina.
  • Reconstituye el ph vaginal.
  • Recupera el tono y la lubricación de la vagina.
  • Devuelve el control de la fuerza en la vagina.
  • Recoloca la uretra para evitar pérdidas de orina.

El tratamiento no requiere hospitalización ni postoperatorio. Se realiza de forma ambulatoria, en una sesión de entre 5 y 15 minutos de duración. Después del tratamiento, la paciente puede retomar inmediatamente su actividad habitual. Tan solo debe evitar las relaciones sexuales durante los 7 días posteriores al tratamiento. Según el grado de atrofia o laxitud vaginal, la paciente puede necesitar entre 2 y 3 sesiones, dejando que transcurra un mes entre sesión y sesión.

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